Biografía

Biografía Primer trabajo literario

Comencé a escribir —en serio— en 2012, cuando sentí la necesidad de dar un cauce a todo lo que llevaba dentro. De ese impulso nació «Cuernos», mi primer relato corto. No fue sólo un inicio, sino una forma de entender que la creatividad no se contiene: se expresa o se pierde.

Mi creatividad ya se manifestaba antes de la escritura, la música formaba parte de mí. Entre los nueve y diez años cayó en mis manos un pequeño órgano electrónico, un «Casio PT-1». Aquel descubrimiento marcó un punto de inflexión. Las melodías que tenía en mi cabeza: —anuncios de televisión, series y películas, canciones de grupos admirados— las reproducía en aquel teclado limitado. Otras nuevas revoloteaban en mi mente inquieta. Mi interior no dejaba de crear fragmentos melódicos sin desanso.

«21 Pasos» de Alejandro Piquero Serrano

Sinopsis

Enlace externo en «Rara Avis Ad Libitum»

Años después, con mejores teclados y la necesidad de transcribir aquellas microcomposiciones, continué el camino hacía el conservatorio, donde amplié los conocimientos necesarios. El resto ha sido aprendizaje constante, muchas veces en soledad. Con criterio y paciencia fui dando forma a mis primeras composiciones completas: al principio instrumentales, de estilo clásico; más tarde con letra orientadas a grupo o solista.

El deporte también ocupó una etapa importante en mi vida. He competido en Boccia, en la categoría BC4, y en Hockey en Silla de Ruedas Eléctrica, como portero y defensa. Allí entendí el valor de la disciplina, la concentración y el trabajo en equipo. No como conceptos abstractos, sino como algo que se entrena, se falla y se vuelve a intentar.

También he explorado otras formas de comunicación: gestioné un blog literario y fui locutor de radio musical en Valencia.

Más adelante, ya enfocado en la literatura, colaboré como redactor en distintos proyectos vinculados al deporte inclusivo. Cada una de esas experiencias fue sumando capas, no tanto por lo que hice, sino por lo que aprendí al hacerlo.

En 2015 nació el Desván. No como un escaparate, sino como un espacio de construcción. Un lugar donde investigar, contrastar, escribir y practicar. Un sitio donde aprender a pensar mejor para poder redactar con más sentido. Aquel blog fue el detonante y el medio para adquirir la experiencia con la que modelar el escritor que llevo dentro.

Con el tiempo comprendí que no bastaba con tener algo que contar: había que saber cómo contarlo. Por eso decidí formarme de manera más rigurosa en escritura creativa. Fue un proceso exigente, pero necesario. De ahí surgió «21 Pasos», una obra que reúne distintas historias y que, de alguna forma, recoge también mi evolución como autor.

Sigo escribiendo. Actualmente trabajo en mi primera novela, «Selene: la destrucción de la humanidad», un proyecto más ambicioso en el que todo lo anterior empieza a encontrar su lugar.

No concibo la creación como algo impulsivo sin más. Para mí, escribir —como componer— es un ejercicio de precisión, de búsqueda y, en muchos casos, de inconformismo. Cuidar cada detalle no es una obsesión, sino una forma de dar sentido a lo que hago.

Parte de este camino puede continuarse en «Rara Avis Ad Libitum».

Rara Avis Ad Libitum

De esa misma necesidad de expresión nace Rara Avis Ad Libitum (RAAL), un proyecto que une los mundos musical y literario en un mismo espacio creativo.

Fundado junto a mi primo Rafael Ibor Serrano, surge del deseo compartido de explorar aquello que no puede limitarse a un solo lenguaje. Su propio nombre, tomado del latín, refleja esa vocación de creación libre: una obra guiada por la emoción y no por la norma.

RAAL se define como un proyecto crossover, donde literatura y música comparten una misma atmósfera estética. En su vertiente musical, combina lo clásico y lo étnico, lo melódico y lo new age, buscando siempre conmover antes que deslumbrar.

Más allá de una marca, Rara Avis Ad Libitum es una declaración de principios: crear por necesidad interior, por compromiso con la autenticidad y por fidelidad a una voz propia.